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viernes, 1 de mayo de 2015

La Cantera del Zorro: un nuevo asentamiento pre y protohistórico en la cuenca baja del río Guadalhorce (Málaga).

Artículo publicado en la revista Mainake, XXXIV / 2013 / pp. 355-362 / ISSN: 0212-078-X
José Antonio Santamaría García (CEFYP).
José Suárez Padilla (CEFYP).
Alfredo Mederos Martín (CEFYP. Universidad Autónoma. Madrid).



Antecedentes.

El horizonte pre y protohistórico del yacimiento de la Cantera del Zorro es el resultado de un hallazgo casual, realizado tras haberse producido un importante movimiento de tierras a finales del año 2001 vinculado a la construcción de un vial y zonas verdes de la barriada Huertas Altas, en Alhaurín de la Torre, Málaga. El material arqueológico recuperado procede de las terreras resultantes de dichos trabajos, que habían quedado acopiadas en el límite de dichas obras apoyando contra la ladera del cerro.

Fig. 1. Localización del yacimiento arqueológico de la Cantera del Zorro (Alhaurín de la Torre) en el marco de la Bahía de Málaga.



Fig. 2. Detalle de ubicación del yacimiento pre y protohistórico de la Cantera del Zorro.
La Cantera del Zorro era conocida como sitio arqueológico desde hace tiempo especialmente por su horizonte altomedieval, habiéndose propuesto que algunas de las construcciones practicadas en la roca fuesen estructuras de época mozárabe, con uso conventual[1]. El yacimiento se incluyó en la Actualización y Revisión del Inventario de Yacimientos Arqueológicos de Andalucía, apareciendo en la Base de Datos de Patrimonio Inmueble de Andalucía, Municipio Alhaurín de la Torre, con las signaturas 290070026 y 290070027.

Se encuentra en la ladera baja de un suave promontorio que forma parte de las primeras estribaciones occidentales de la Sierra Llana, colindante con la Sierra de Mijas (Fig.1-2). La cota máxima del sitio es de 184 m.s.n.m, y una coordenada central UTM sería: X: 360002.00; Y: 4057834.00.

La roca arenisca está emergente en numerosos sectores, con evidencias de haber sido trabajada en distintas épocas y para distintos fines (Fig.3), que incluyen actividades de cantería en época moderna[2]. Algunas substrucciones, de planta circular con posibles accesos, podrían corresponder a cuevas artificiales de época prehistórica, aspecto difícil de comprobar ya que, en su mayoría, están lavadas por la erosión.


Fig. 3. Vista de la ladera Noroeste del yacimiento de la Cantera del Zorro, Alhaurín de la Torre, Málaga. El material se localizó tras haber sido realizado el movimiento de tierra que se observa en primer término.
El asentamiento domina tierras de vega con buen potencial agrícola, y la inmediatez de la propia Sierra garantizaría la práctica de la ganadería y de actividades cinegéticas, resultando cómoda la posibilidad de acudir al litoral cercano y practicar posibles actividades pesqueras o de marisqueo. Tampoco se puede descartar un posible aprovechamiento de las cercanas mineralizaciones metálicas de la zona, destacando la riqueza en este tipo de recursos de sitios como el “Llano de la Plata”, con presencia de menas de cobre, plata, plomo e hierro.

Es necesario destacar, que la información arqueológica disponible sobre este yacimiento es aún muy escasa y preliminar. Aún así, el valor datante de algunos de los hallazgos, que permiten encuadrarlo en momentos avanzados de la Prehistoria Reciente y primeras relaciones con los fenicios, así como su ubicación en un ámbito geográfico de gran interés precisamente para la investigación de estos temas de “contacto cultural” durante la protohistoria del Sur de la Península Ibérica, aconsejan al menos aportar la noticia de su existencia, razón principal de este trabajo.

El material arqueológico.

Los hallazgos realizados en el sitio son de naturaleza diversa. Es significativa la presencia de industria lítica, tanto tallada como pulida. A la primera corresponden varias hojas denticuladas (Fig.4), con huellas de lustre, que permiten identificarlas como dientes de hoz. El predominio de este tipo de objetos dentro de los útiles identificados en los yacimientos de la Prehistoria Reciente de Málaga se vincula, por lo general, a sitios fechables en momentos del Bronce Inicial o Medio[3].

Fig. 4. Industria lítica tallada. Dientes de hoz. Cantera del Zorro, Alhaurín de la Torre, Málaga.

Entre los objetos pulidos se encuentran varias manos de molino y una pieza con una acanaladura central, que recuerda considerablemente a los denominados “martillos de minero”, bien documentados en contextos del Suroeste de la Península Ibérica especialmente a partir de la Edad del Bronce, y con mayor frecuencia, en el Bronce Final[4] (Fig.5). No obstante, aunque las similitudes tipológicas con este tipo de piezas son evidentes, su pequeño tamaño obliga a ser cautos en cuanto a su adscripción funcional.

Fig. 5. Industria lítica pulimentada. Mano de molino y posible martillo de minero. Cantera del Zorro, Alhaurín de la Torre, Málaga.


Otra interesante pieza en piedra pulimentada corresponde a un “brazalete de arquero”, del que se conserva un extremo, con una perforación. Estos objetos, son especialmente frecuentes en contextos funerarios, caso del Lagar de las Ánimas (Málaga)[5], pero están escasamente documentados en poblados. Un paralelo de estos últimos casos se conoce en la Fase VI del poblado de Capellanía (Periana), fechado a inicios del II milenio[6].

Dentro del conjunto de hallazgos, destaca la cerámica (Fig.6), mayoritariamente elaborada a mano, excepto un único caso, correspondiente al asa de un contenedor torneado. A nivel macroscópico, las producciones se identifican mayoritariamente con producciones locales, observándose desgrasantes de tamaño diverso compatibles con la geología local. Las cocciones se llevan a cabo en atmósferas mixtas, con acabados, que por lo general, aportan coloraciones grisáceas y parduscas en las superficies exteriores de los recipientes. Los tratamientos de las pastas van desde groseros a alisados, que son dominantes, y, ocasionalmente, bruñidos.

Dentro de las producciones a mano, se diferencian formas abiertas y cerradas. Sólo en dos casos identificamos motivos decorados. Con respecto a las formas abiertas, se cuenta con cuencos de perfil hemiesférico (CZ/SUP-09), junto a fuentes de borde biselado (CZ/SUP-01). Con respecto a los primeros, no aportan valor datante, aunque merece la pena recordar el protagonismo que alcanzan en yacimientos con secuencias del II milenio, especialmente en las fases atribuidas a momentos del Bronce Antiguo y Pleno, caso del Llano de la Virgen, donde se hacen especialmente frecuentes en los Estratos II y III[7]. Las fuentes de borde biselado sí permiten una mayor precisión cronológica. Se identifican en los niveles más profundos del Llano de la Virgen, concretamente en los Estratos IV y V, en el horizonte fechado a finales de la Edad del Cobre[8].



Fig. 6. Cantera del Zorro. Alhaurín de la Torre, Málaga. Material cerámico.
Entre las formas abiertas se encuentra el borde de un cuenco previsiblemente de perfil carenado, con borde exvasado y labio apuntado, decorado con un motivo inciso consistente en un zigzag conformado por tres líneas paralelas, que apoyan sobre otras dos horizontales (CZ/SUP-10). El mejor paralelo para esta pieza se localiza en la Fase VIII de Capellanía, en Periana, en un horizonte fechado a inicios del I milenio a.C.[9].

Con respecto a las formas cerradas, se cuenta con vasos de cuerpo globular, carena o inflexión y cuellos verticales (CZ/SUP-04), que remiten también a momentos del Bronce, con paralelos en el Cerro de la Peluca[10], así como ollas/orzas de perfil en “S”, típicas de momentos del Bronce Pleno en sitios como la Peña de los Enamorados (Antequera)[11], o el Llano de la Virgen, en los Estratos II y III[12]. Se han localizado fondos planos de vasos, propios también de momentos del Bronce Final.

Especialmente interesante resulta el fragmento de galbo de lo que debe de ser una pieza de perfil previsiblemente convexo-cóncavo (CZ/SUP-11). El tratamiento del fragmento es alisado, con desgrasante de tamaño medio-grande de naturaleza esquistosa, propio de la región. El trozo conservado se ubicaría en la proximidad del borde, y presenta decoración, consistente en una metopa a base de triángulos rellenos de líneas paralelas realizadas mediante incisión o puntillados poco marcados, sin relleno de pasta blanca, semejante a las variantes de la técnica de “boquique” presente en ejemplares del estrato V/Sur de la Cuesta del Negro (Purullena, Granada)[13]. El motivo decorativo también se recoge entre los de estilo Cogotas I documentados en Andalucía Occidental[14].

El único fragmento correspondiente a una pieza elaborada a torno es un trozo de un asa, que formó parte de un ánfora de tipología fenicia occidental (CZ/SUP-28). Elaborada en atmósfera oxidante, presenta desgrasantes compatibles con la geología local. Se trata de un contenedor de formato pequeño-medio, que podría corresponder previsiblemente a las producciones más arcaicas de este tipo de contenedores en el ámbito de Andalucía oriental, las T.10.1.3.1 o las T.10.1.1 de Ramon, fechables a la largo del siglo VIII a.C., presentes en las facies M1 y M2 descritas por el autor[15]. Por estas fechas, ya está documentada la producción de ánforas en los talleres cerámicos del Cerro del Villar[16].

La Cantera del Zorro en el marco del poblamiento de la Prehistoria Reciente y la Protohistoria de la Bahía de Málaga.
Desde finales del III milenio, es decir, en momentos del periodo conocido convencionalmente como Cobre Final, así como en los primeros momentos de la Edad del Bronce, el poblamiento de la comarca parece estar organizado en base a asentamientos de altura con buena visibilidad, que controlan tierras con posibilidades agropecuarias y que dominan las vías de comunicación más importantes. Las viviendas de estos poblados se disponen por lo normal a media ladera de los promontorios, sobre terrazas, acondicionadas para tal fin.

En la Bahía de Málaga destacan los poblados del Cerro de la Peluca o San Telmo[17]. El primero controla uno de los principales accesos naturales hacia el interior, sobre la margen izquierda del río Campanillas. En la dirección a la cuenca media del río destaca el Hacho de Pizarra, con un patrón de asentamiento semejante. Ya en las inmediaciones de Coín se localiza el importante poblado del Llano de Virgen[18], uno de los que, previsiblemente, mejores paralelos presentarían en su secuencia estratigráfica con la Cantera del Zorro, y de los pocos que estarían ocupados de forma aparentemente ininterrumpida a lo largo de la Edad del Bronce. Se ubica sobre un promontorio que conforma en su cima una plataforma de grandes dimensiones.

Las secuencias del denominado Bronce Tardío y de los primeros momentos del Bronce Final están mal representadas en la cuenca baja del Guadalhorce, de ahí el interés, entre otros aspectos, del yacimiento de la Cantera del Zorro. La cerámica con decoración tipo Cogotas I es uno de los referentes cronológicos del momento. Yacimientos de esta época se localizan en la cuenca media del río. Se trata de sitios aún mal conocidos, en los que se han detectado algunas cerámicas en superficie[19].

En el entorno de la Bahía de Málaga, el hallazgo de una orza de tipología del Bronce Final en la necrópolis del Cerro de la Peluca podría permitir plantear la continuidad del hábitat del sitio o de otro lugar inmediato en estos momentos[20].

Se ha propuesto que las desembocaduras de los ríos más importantes del Sur de la Península Ibérica fueron lugares idóneos para propiciar encuentros entre las poblaciones de finales de la Edad del Bronce y grupos de comerciantes procedentes del Mediterráneo central y oriental entre los siglos XIII-X a.C. La presencia de cerámicas tipo Cogotas I suele ser un referente arqueográfico para identificar los asentamientos de esta época, manifestando el interés local por el establecimiento en lugares con buenas posibilidades portuarias, sitios como el Peñón de Salobreña, la Ría de Huelva o la propia Bahía de Cádiz [21].

Los hallazgos realizados en la Cantera del Zorro permiten identificar este asentamiento como coetáneo a los anteriormente citados, evidenciando la existencia de poblamiento prefenicio en el entorno del estuario del río Guadalhorce, que se sumaría a los ámbitos ya descritos. En este sentido, durante el siglo IX asistimos a la creación en la Bahía de Málaga de sitios como San Pablo[22], localizado en una suave colina localizada en la margen derecha del río Guadalmedina. En el piedemonte de la Sierra de Mijas, pero hacia el Oeste, y también con clara vocación costera, surge el asentamiento del Cerro de la Era, que tendrá ya continuidad hasta época púnica[23].

Cambios en el poblamiento a partir del siglo IX a.C., con indicios para pensar en la existencia de un mayor interés indígena por la presencia en sitios cercanos al litoral se observan también en la costa oriental de Málaga, donde por estas fechas se constatan cambios en el poblamiento, que coinciden con el abandono de Capellanía (Periana) adquiriendo posiblemente un mayor protagonismo el Cerro de la Alcazaba de Vélez[24]. En el interior se observa continuidad en los asentamientos más importantes del milenio precedente, caso de Acinipo y Ronda[25].

Es en momentos del último cuarto del siglo IX y el primero del siglo VIII a.C., con presencia de cerámicas del Geométrico Medio II, cuando la presencia fenicia en el entorno de la desembocadura del río Guadalhorce quedaría atestiguada directamente gracias a los hallazgos realizados en el asentamiento de la Rebanadilla[26]. El hallazgo de materiales cerámicos del Bronce Final local en este lugar desde un primer momento, indicaría como desde sus orígenes este proyecto fue resultado de la consolidación de las relaciones establecidas con los vecinos poblados indígenas.

La presencia de un fragmento de ánfora fenicia arcaica en el yacimiento de la Cantera del Zorro indicaría que yacimientos como este, de la Edad del Bronce, localizados en el entorno de la desembocadura del río Guadalhorce, se incorporan a esta nueva coyuntura. Es destacable la circunstancia de que este tipo de contenedores se enmarcan dentro de los primeros bienes de consumo elaborados en las factorías fenicias que se distribuyen hacia los asentamientos indígenas de su periferia desde un principio[27].


En este sentido, sitios como la Cantera del Zorro se convierten en el referente que permite confirmar la existencia de un poblamiento previo e inmediato a la instalación estable de los orientales, y observándose las primeras evidencias materiales de los contactos establecidos con los mismos.

La consolidación de estas poblaciones foráneas en el bajo Guadalhorce entre los siglos IX-VIII a.C., lleva en paralelo la continuidad de antiguos poblados indígenas surgidos décadas antes, caso de San Pablo[28], y la creación de otros nuevos en la comarca. A esta fecha corresponderían los restos de cabañas detectados en la falda noroeste del promontorio de Cártama[29] el poblado de Taralpe Alto (Alhaurín de la Torre)[30], y hacia la cuenca media del río, sitios como la Hoz de Peñarrubia o Pico de Vado Real[31].

Bibliografía:

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Notas:

[1] Gozalbes, 1989.
[2] Baquero, 2010:57
[3] Marquez, 1998.
[4] Pérez y Rivera, 2012: 495
[5] Baldomero, 1997: 330
[6] Martín Córdoba, 1993-94: 26
[7] Fernández, Ferrer, Marqués, 1991-92: 9.
[8] Fernández, Ferrer, Marqués, 1991-92: 17.
[9] Martín Córdoba, 1993-94: 30.
[10] Baldomero, 1997: 331.
[11] Moreno, Ramos, 1982-1983.
[12] Fernández, Ferrer, Marqués, 1991-92: 9.
[13] Molina González y Pareja, 1975: fig. 67/272.
[14] Amores y Rodríguez Hidalgo, 1984-85: 89 fig. 6/11.
[15] Ramon, 2010.
[16] Delgado, 2008.
[17] Baldomero, Ferrer, 1997.
[18] Fernández, Ferrer, Marqués; 1989-90.
[19] Martín et al., 2001: 175.
[20] Baldomero, 1985: 127.
[21] Delgado, 2010.
[22] Melero, 2004: 243.
[23] Cisneros y Suárez, 1999.
[24] Martín Córdoba, 1993-94.
[25] Carrilero, 2000: 205.
[26] Sánchez et al., 2012: 69 ilus. 2, 75 ilus. 12.
[27] García Alfonso, 2007.
[28] Fernández et al., 1997.
[29] Melero, 2012.
[30] Santamaría, Suárez, Ramón, 2012.
[31] Recio, Ramos, Martín, 1993.

viernes, 25 de octubre de 2013

“INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE URGENCIA REALIZADA EN EL YACIMIENTO DENOMINADO TARALPE ALTO, (CARRETERA A-404 ENTRE PK. 18 Y PK. 19). ALHAURÍN DE LA TORRE, MÁLAGA”

Informe preliminar correspondiente a la siguiente intervención:

“INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE URGENCIA REALIZADA EN EL YACIMIENTO DENOMINADO TARALPE ALTO, (CARRETERA A-404 ENTRE PK. 18 Y PK. 19). ALHAURÍN DE LA TORRE, MÁLAGA”.

DIRECCIÓN DE LOS TRABAJOS:
José Antonio Santamaría García (Arqueólogo).

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN:
José Suárez Padilla (Arqueólogo).
José Manuel de Molina Bautista (Historiador).
Francisco Javier Ruiz Palomo. (Arquitecto).
Cristóbal Ortega Barrionuevo (Arquitecto).
Carlos Rielves Berlanga.

ENTIDADES COLABORADORAS
Fundación Social y Medioambiental Las Canteras. Alhaurín de la Torre.
Delegación de Cultura Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre.
Delegación de Medioambiente Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre.
Oficina Técnica Municipal Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre.
Asociación Cultural Puente del Rey.
Estudio de Arquitectura “F Arquitectura”, Alhaurín de la Torre.

1.-INTRODUCCIÓN

Las obras realizadas para hacer la variante de Alhaurín de la Torre, actual carretera A-404, realizadas durante el año 2002, pasaron muy cerca del yacimiento arqueológico conocido como Villa romana de Taralpe o Peralta , es por ello por lo que se procedió a revisar el trazado, de manera totalmente desinteresada, para ver si las obras ponían al descubierto algún tipo de material arqueológico o algún yacimiento arqueológico secundario, así se localizó restos de un enterramiento, muy por encima del yacimiento de Peralta, entre la última rotonda de la travesía y la venta Vázquez. Puesto en conocimiento de La Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, esta autorizó la excavación, mediante documento escrito y se solvento la urgencia arqueológica, consistiendo esta intervención, en la limpieza y documentación de los restos aparecidos en la primera zona y que se corresponde con al menos un enterramiento, para ello identificamos tres áreas de intervención:

1.- Posible estructura funeraria, en el talud pudimos observar una gran laja de piedra, desprendida de su posición original, pero relacionada con restos óseos craneales, cortados por la máquina y restos de un hueso largo posible húmero que se encontraba presumiblemente relacionado con el cráneo.

2.- Alineación de lajas de piedra, de tamaño y grosor homogéneo, cortadas en el perfil por la máquina, que pudieran corresponderse con otra estructura funeraria.

3.- Lajas de piedras conservadas en superficie, dos horizontales y una tercera vertical, que se encuentran a 1 m escaso de la zona de talud de la carretera. Los trabajos de campo se desarrollan durante el mes de junio de 2002, durante este periodo de tiempo se examinaron las tres áreas objeto de estudio y se solvento la urgencia arqueológica, registro general de entrada, Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en Málaga de 10 de marzo de 2003.

En otro tramo, entre la finca Taralpe y la mencionada rotonda anterior, justo por encima del yacimiento romano de la villa de Peralta o Taralpe, al pasar el puente del camino que va desde el casco urbano hasta la Alquería pasando por El Alamillo y Viñagrande, entre los puntos kilométricos 18 y 19 de la actual A-404, se documentaron restos cerámicos y de conchas, pero el material examinado era de difícil filiación cronocultural y muy escaso y pese a que inducían a pensar en otro yacimiento arqueológico, pensamos que era de poca importancia, y la afección de la carretera sobre este, a nuestro parecer, fue mínima, por lo que no se solicitó ninguna intervención por parecernos que no existía ningún tipo de urgencia sobre ellos. Durante los meses pasados del año 2010, se han producido unas grandes precipitaciones en el término municipal de Alhaurín de la Torre, esta circunstancia ha ocasionado numerosos desplomes y deslizamientos de laderas y de material en general, estos desplomes han afectado muy negativamente al pequeño emplazamiento arqueológico. Este yacimiento se encuentra ubicado sobre una zona arcillosa, margas pliocénicas enormemente plásticas, circunstancia esta, que ha producido un pequeño deslizamiento de terreno por la inclinación del terraplén de la carretera, que ha dejado al descubierto un único nivel arqueológico, el volumen material de tierra que se ha desplazado o corrido también encierra material arqueológico. Este pequeño corrimiento de tierra no afecta para nada a la circulación de vehículos en la zona, de hecho, se encuentra fuera del trazado de la carretera, y solo ocupa un poco de la cuneta de hormigón de evacuación de aguas, pero es de gran importancia arqueológica. Las coordenadas aproximadas de los restos aparecidos son U.T.M. X= 358.092 Y= 4.058.230. Esta intervención además era necesaria, y urgente pues la estratigrafía arqueológica que ha quedado en el terraplén corre el riesgo de seguir siendo destruida por futuros deslizamientos del terreno fruto de próximas lluvias, por lo que era imperativo actuar antes de que estas se produjeran y fortalecer el terraplén para evitar estos procesos erosivos.

2.- APROXIMACIÓN HISTÓRICA AL ÁREA:

El yacimiento que nos ocupa se encuentra ubicado en una zona de suaves colinas descendentes que se encuentran en el piedemonte y las primeras estribaciones de la sierra de Mijas, en el paraje conocido como el Peralta/Taralpe, muy cerca de la Venta Vázquez, en una zona anteriormente utilizada para el cultivo del olivar, y que actualmente se encuentra en desuso, fruto de las expropiaciones realizadas para la construcción de la Variante de Alhaurín de la Torre, Málaga y de haber quedado incluidos dentro de la zona de servidumbre de la carretera, formando parte del terraplén de la misma, y otra parte importante del mismo en zona verde o de equipamiento de la Urbanización Peralta/Taralpe. Este lugar se encuentra en un punto estratégico por su amplio dominio visual de su entorno inmediato además de todo el valle del río del Valle, afluente secundario del río Guadalhorce, que se corresponde con el espacio comprendido entre la sierra de Mijas y la sierra de Cártama. Se encuentra ubicado en lo que debió de ser la ladera de un cerro, teniendo una amplia zona de cultivo justo en el valle que se encuentra delante, que actualmente está plantado de cítricos, se encuentra en un punto no muy alejado de la zona conocida como Llano de la Plata , lugar de amplia tradición minera, destacando la presencia de mineral de plata, de plomo y de hierro, no se encuentra tampoco excesivamente lejos de las minas de las inmediaciones del cortijo del Almendral , en la sierra Llana o de Cártama y cuyo material principal de explotación es el mineral de hierro. Al mismo tiempo se encuentra en el piedemonte de la sierra de Mijas, lugar ideal para el pastoreo, para la caza y la recolección. Por último y no menos importante constatamos la presencia de un nacimiento de agua subterránea en las inmediaciones del yacimiento, así como de varias barranqueras o arroyadas, que bien pudiera aportar recursos del tipo hídrico al yacimiento. El verdadero potencial e interés del yacimiento había pasado desapercibido, hasta que las fuertes lluvias sufridas este año actuaron negativamente sobre él, al producirse un corrimiento de terreno de considerables dimensiones, que permitió observar una estratigrafía en la que claramente se apreciaba un estrato oscuro que contenía abundante restos arqueológicos, siendo quizás lo más interesante el hallazgo de fusayolas de cerámica y de algunos fragmentos cerámicos realizados a torno, con restos de engobe rojizo, de clara filiación fenicia; encontrándonos con un periodo cultural desconocido hasta el momento en Alhaurín de la Torre, hecho que motivo la realización de la intervención de urgencia. Con independencia de estos restos, podemos reseñar por cercanías dos yacimientos uno poco estudiado y otro que ha sido objeto de una intervención de urgencia, con cronologías relativas muy dispares, pero que apuntan a las mismas líneas de investigación anteriormente reseñadas: Siguiendo la carretera A-366 (antigua C-344) en dirección al término municipal de Alhaurín el Grande, a unos 600 metros nos encontramos con una loma, primeras estribaciones de la Sierra de Míjas, justo por delante del Campo de Tiro Pichón, y 30 metros antes del arco de entrada al Tiro Pichón, en el que aparecen algunos materiales arqueológicos asignables culturalmente a una Prehistoria Reciente, sobre un sustrato geológico rico en restos paleontológicos marinos. Los materiales arqueológicos se corresponden con una treintena de fragmentos amorfos de cerámicas realizadas a mano, de entre las que destaca varios fragmentos amorfos de gran grosor que deben de corresponderse con paredes de grandes vasijas de almacenamiento, y un fragmento amorfo con un pequeño mamelón de forma ovoide, un conjunto de lasquitas de sílex con retoques de uso, un fragmento de punta de sílex, un fragmento de la extremidad distal de una pieza pulimentada (hachita o hachuela), y un fragmento de molino de mano. Entrando por el trazado de la circunvalación y a unos escasos 200 metros nos encontramos con otro yacimiento, quizás más importante que el anterior, en cuanto a extensión y material, que es conocido como Villa romana de Peralta, la intervención que se hizo en el año 2003, puso al descubierto restos murales de una Pars urbana, o villa rústica, con restos decorativos estucos polícromos y un mosaico geométrico, con materiales arqueológicos datables en los siglos I- V d. de C.

3.- PLANTEAMIENTO METODOLÓGICO:

Antes de iniciar propiamente los estudios en las zona seleccionada, se ha realizado un reconocimiento del entorno inmediato de la zona objeto de estudio, con el fin de aportar más datos, y localizar posibles restos arqueológicos relacionados con los ya aparecidos, los resultados en este sentido han sido muy positivos, y nos han permitido descubrir restos arqueológicos correspondientes a varias piletas de Opus signinum y una zona de concentración de restos cerámicos con defectos de cocción que se deben de corresponder con la zona industrial de la villa romana de Taralpe, pero que culturalmente no se corresponden con restos de nuestro yacimientos, algo más cercano al área de los hallazgos, dentro de la zona verde de la urbanización Taralpe hemos podido observar en algunos pequeños terraplenes y en el terreno en general restos cerámicos tanto a mano como a torno y restos de fragmentos de conchas. En el propio terraplén de la carretera donde se han producido el descubrimiento también hemos podido apreciar esa misma concentración de material cerámico y de conchas. Tras la localización de la zona más idónea se procedió a habilitar y acondicionar un espacio mediante la limpieza de vegetación. Para ubicar la terrera y el sondeo. Hemos de decir que hemos intentado minimizar el impacto negativo de la excavación en el área, a tal respecto no hemos eliminado la vegetación sino que hemos podado la vegetación intentando no arrancar ninguna planta, con el fin de que el entorno vegetal se recupere con a mayor rapidez posible La metodología de trabajo ha consistido en la retirada de capas de tierra siguiendo la estratigrafía natural del terreno, con la documentación de las distintas Unidades Estratigráficas, documentación del material, recogida de muestras y el cribado de la tierra sacada, más la flotación de una cantidad de tierra para el muestreo de carbones, semillas y micro fauna asociada.

4.- RESULTADOS DE LOS TRABAJOS DE EXCAVACIÓN ARQUEOLOGICA:

Nuestro proyecto inicialmente contemplaba dos áreas muy concretas de intervención, la limpieza y recuperación del terraplén de la carretera y un sondeo de 2 x 1 m. para contextualizar los hallazgos aparecidos en el terraplén. Sin embargo, finalmente y después de la visita del arqueólogo inspector de la Junta de Andalucía, se decidió que era necesario y muy importante la continuación de los trabajos para delimitar la estructura documentada en la limpieza del terraplén. En resumen la intervención ha constado de una limpieza lineal del terraplén de 7 m de largo por una profundidad de 1 m., un sondeo C-1 de 2 m x 1m, y dos áreas desbrozadas y limpiadas con la retirada de capa superficial del terreno C-2 con un tamaño de 1.10m x 2.40m y C-3 con una extensión de 3.50m x 2.60m. Metodológicamente hemos seguido el método de excavación por estratigrafía natural, documentándose las distintas unidades estratigráficas mediante las fichas tipo de recogida de información, con sus medidas de profundidad y siendo fotografiadas, dibujadas y georeferenciadas.

4.1.-El corte, C-1
Tiene unas medidas de 2 x 1 m. siendo las coordenadas U.T.M. de los ángulos las siguientes: A X= 358.144.046, Y= 4.058.237.986, Z= 146.898 mnsm. B X= 358.143.284, Y= 4.058.237.311, Z= 146.928 msnm. C X= 358.141.934, Y= 4.058.238.793, Z= 146.654 msnm. D X= 358.142.741, Y= 4.058.239.463, Z= 146.610 msnm. Se ubica un punto de referencia externo para dar las distintas medidas de profundidad. X= 358143.359 Y= 4058237.229 Z= 146.939 msnm. Estratigráficamente, de techo a base, nos encontramos con los siguientes niveles:
U.E.01, se corresponde con un pequeño nivel de tierra vegetal muy suelta con una coloración clara, verdosa/amarillenta, que se corresponde con el nivel de superficie, en el que se han documentado algunos fragmentos de material rodado mezclado con material de acarreo moderno, pequeñas semillas de plantas, raíces… Tiene una textura terrosa y se encuentra muy suelto. Este nivel sigue una inclinación Oeste-Este, que es fruto del desnivel natural del cerro. Debe de corresponderse con el material de superficie removido por las labores de nivelación y de regularización de las obras del terraplén de la carretera. Este nivel aunque tiene algún material arqueológico no es interesante por ser material desplazado y rodado. Su grosor en su punto más amplio ronda unos 0,18 m.
U.E.02, nivel muy compacto de tierras amarillenta de gran dureza, que no ocupa toda la extensión del corte, con un fuerte componente arcilloso casi exclusivamente, tiene un grosor medio de unos 30 cm, no se documenta ningún material arqueológico, descansa directamente sobre la U.E.03 Este nivel,  debe de corresponderse con algún tipo de nivelación natural del terreno fruto de aportes erosivos. Al igual que el anterior sigue una ligera inclinación Sur-Norte. El grosor de este estrato varía según el lugar del corte donde se mire, siendo en su ángulo suroeste de 0.06m mientras en el sureste es de 0.20m.
U.E.03, se encuentra representado en toda la superficie del corte, no es un nivel homogéneo, de hecho, se encuentra directamente excavado mediante un vaciado de la U.E.04. Sobre el que se asienta, es un nivel de color ceniciento/grisáceo, de tonalidades muy oscura, y es el estrato que presenta las evidencias de acción antrópicas. Destacan varias características de este nivel, en primer lugar se corresponde con una auténtica acumulación de restos de evidencias antrópicas de ocupación del espacio, es una amalgama de restos cerámicos tanto a mano como a torno, una amplia representación de restos óseos muy fragmentados, una gran acumulación de conchas, restos de pequeños carbones y de muchos restos de caracoles terrestres, no hemos podido apreciar ningún subnivel ni suelo, siendo un nivel homogéneo de “basurero” de material, por último hemos de destacar el alto grado de fragmentación del material, sobre todo en la cerámica a mano, siendo muchísimos los fragmentos localizados amorfos de muy pequeño tamaño. El grosor de este estrato llega a alcanzar en algunos puntos más de 0.60 m.
U.E.04, este nivel sería el propiamente suelo base o geológico del cerro, presenta unas altas concentraciones de nódulos de pequeño tamaño de cal o yeso. Es un nivel arqueológicamente estéril, y creemos que nivel geológico, y sobre el que se excava la cabaña, estrato arqueológico, anterior. Profundidad relativa alcanzada -0.92 m. correspondiente a 146,019 msnm.

4.2.-La regularización del terraplén de la carretera.
En esta zona no se ha realizado ningún sondeo, tan solo se ha realizado una ligera regularización del perfil del terraplén para poder hacer la documentación gráfica de la estratigrafía y la recogida de material desplazado fruto de la erosión y derrumbe de parte de la loma sobre la carretera. La zona objeto de limpieza tiene una longitud de más de 6 m. y 0,90 m de profundidad, teniendo una inclinación E-W. Las coordenadas U.T.M. de sus dos puntos más extremos son: Extremo Norte: X=358.143.85, Y= 4.058.240.44 Extremo Sur: X= 358.139.54, Y= 4.058.235.48. La estratigrafía documentada en esta limpieza es muy parecida a la mencionada en el corte c-1, no olvidemos que el perfil se encuentra a escasos 20 centímetros del sondeo excavado C-1. En el apreciamos de techo a base los siguientes niveles: 
U.E.01, se corresponde con un pequeño nivel de grosor de unos 12 cm, de tierra vegetal muy suelta con una coloración clara, verdoso/amarillento, que se corresponde con el nivel de superficie, en el que se han documentado algunos fragmentos de material rodado mezclado con material de acarreo moderno, pequeñas semillas de plantas, raíces… Este nivel, sigue una inclinación Oeste-Este, que es fruto del desnivel natural del cerro. Debe de corresponderse con el material de superficie removido por las labores de nivelación y de regularización de las obras del terraplén de la carretera. Este nivel aunque tiene algún material arqueológico no es interesante por ser material desplazado y rodado. Su máximo grosor que documentamos es de 0.20 m.

U.E.02, nivel muy compacto de tierras amarillenta de un color algo más claro de gran dureza, que no ocupa toda la extensión del corte, con un fuerte componente arcilloso casi exclusivamente, tiene un grosor medio de unos 30 cm, no se documenta ningún material arqueológico, descansa directamente sobre la U.E.03 Este nivel debe de corresponderse con algún tipo de nivelación natural del terreno fruto de aportes erosivos, solo ocupa una parte del perfil, desde más o menos la mitad del perfil hasta el ángulo Oeste, al igual que el anterior sigue una ligera inclinación Sur-Norte, fruto de la inclinación o caída natural del cerro. Apreciamos un grosor máximo de 0,40 m.

U.E.03, se encuentra representado en toda la superficie del corte, no es un nivel homogéneo, se asienta directamente debajo de la U.E.01 en el ángulo Este, de hecho, en este perfil se aprecia que dicho nivel se corresponde con algún tipo de fosa o nivel excavado sobre el nivel geológico de base, este nivel llega a tener hasta 0,70 m de grosor. Destacan varias características de este nivel, en primer lugar se corresponde con una auténtica acumulación de restos de evidencias antrópicas de ocupación del espacio, es una autentica acumulación de restos cerámicos tanto a mano como a torno, una amplia representación de restos óseos muy fragmentados, una gran acumulación de conchas, restos de pequeños carbones y de muchos conchas de caracoles terrestres, no hemos podido apreciar ningún subnivel ni suelo, siendo un nivel homogéneo de “basurero” de material.

U.E.04, este nivel sería propiamente el suelo base o geológico del cerro, presenta unas altas concentraciones de nódulos de pequeño tamaño de cal o yeso. Es un nivel arqueológicamente estéril, y creemos que nivel geológico, y sobre el que se excava la cabaña estrato arqueológico anterior. 
U.E.05, esta sería la propia cubeta en sí que conforma el suelo o base de la cabaña U.E.06, este nivel forma parte del relleno de la cabaña, pero difiere con la U.E.03 en el sentido de que su coloración es más clara, y en su contenido casi no se aprecia restos de material arqueológico. Aparece en el área Oeste del terraplén y va decreciendo hasta llegar casi a la mitad del fondo de cabaña, se encuentra parcialmente cubierto por U.E.03 y por U.E.02. Quizás pudiera corresponderse con algún tipo de aporte de material fruto de la lluvia y de la erosión que transporte sedimentos y los deposite en el interior. Con un grosor máximo de 0.40 m.

Tras los descubrimientos realizados en el terraplén se decidió realizar dos ampliaciones, en adelante C-2 y C-3, con el fin de intentar delimitar de una manera más definitiva la estructura localizada en el terraplén y así poder determinar la cantidad porcentual de yacimiento conservado y destruido, de cara a una posible segunda fase de excavación. En estas ampliaciones, sin embargo, los trabajos realizados han estado limitados a la eliminación de la U.E.01, y su fin principal ha consistido en la delimitación de la fosa.

4.3.-El corte C-2
Se encuentra ubicada inmediatamente a la izquierda de C-1, al Norte, se ha intentado hacer una limpieza superficial ejecutando una forma rectangular, ligeramente irregular de algo menos de 1,10 x 2,40 m., hemos de tener en cuenta que la propia limpieza del nivel de superficie y los resultados que hemos ido dejando al descubierto son los que han ido orientando nuestros trabajos. Se ubica dejando una estrecha franja de terreno de 0,40 m con respecto a C-1. Las coordenadas de los cuatro vértices del sondeo son: A X=358.143.85, Y=4.058.240.44, Z=146.939 msnm. B X=358.145.42, Y=4.058.238.66, Z=149.959 msnm. C X=358.144.61, Y=4.058.237.94, Z=146.829 msnm. D X=358.143.03, Y=4.058.239.72, Z=146.639 msnm. Tras eliminar el nivel de superficie o U.E.01, documentamos claramente un sector donde aparece directamente la U.E.03, justo en el ángulo Noroeste, y el resto de la superficie documentamos, con alguna ligera variante la U.E.04, o niveles basales estériles donde se asienta directamente el fondo de cabaña, pudiendo delimitar perfectamente en contorno de la U.E.04. Realizamos un rebaje total de 0.46 m. en el área Sureste del corte documentando en todo momento la U.E.04. Alcanzando una cota z de 146.479 msnm.

4.4.-El corte C-3
Se encuentra justo a la derecha de C-1, su forma es rectangular, aunque algo más irregular, pues ha de adaptarse al desnivel del terraplén y a su línea irregular. Se corresponde con unas medidas aproximadas de 3,50 m. x 2,60 m. Y podemos afirmar que nos encontramos de lleno con la parte más rica, en material arqueológico, del fondo de cabaña, cosa lógica, por su mayor extensión. Las coordenadas de los cuatro vértices del sondeo son: A X=358.141.95, Y=4.058.238.10, Z= 146.999 msnm. B X=358.143.62, Y=4.058.236.86, Z= 147.179 msnm. C X=358.140.97, Y=4.058.233.86, Z= 146.899 msnm. D X=358.139.54, Y=4.058.235.48, Z= 146.819 msnm. Tras eliminar el nivel de superficie U.E.01, se documentan sobre la misma superficie los niveles U.E.03, que aparece a través de pequeñas manchas o bolsadas insertadas dentro de la U.E.02, en la zona más alejadas a C-1 ángulos N-E, se aprecia claramente el afloramiento de la U.E.04 o niveles basales o geológicos y que son arqueológicamente estéril y es el sedimento donde se excava la fosa, gracias al afloramiento de este nivel y a la documentación de material podemos delimitar el contorno de la cubeta que conforma la propia cabaña U.E.05. La profundidad máxima alcanzada en este corte ha sido de -0.25m. (146,689 msnm).

5.- ESTUDIO PRELIMINAR DE MATERIALES.

La excavación de los distintos sondeos que hemos realizado ha deparado una estratigrafía muy similar pues hemos intervenido en la misma estructura, pero en cuatro puntos diferentes. La unidad estratigráfica 01 o nivel de remoción de superficie nos ha deparado la mezcla de materiales de distintos contextos culturales, así hemos podido examinar un buen número de fragmentos de cerámica vidriadas de época moderna, con colores o barnices que van desde el blanco, pasando por tonos verdosos y marrones y restos de cristales modernos, a este material habría que añadir algunos fragmentos de cerámica a torno de grandes recipientes contenedores, pero amorfos de difícil encuadre cultural, varios fragmentos de cerámica terra sigillata clara muy rodada y un pequeño porcentaje de material cerámico a mano, con fragmentos de conchas más antiguos. El estrato arqueológico que realmente nos interesa es la U.E.03, que es el que realmente vamos a investigar con algo más de profundidad. El material recuperado lo hemos podido dividir en varios grupos en función de su naturaleza, por un lado, tenemos las cerámicas, divididas según su forma de realización: a mano y a torno, luego contamos con restos óseos faunísticos, malacológicos y antracológicos, muestras de carbones y de tierras y restos metálicos.

5.1.-Cerámicas
Los restos cerámicos lo dividimos según su manufactura: A mano y a torno. Más del 80%, grosso modo y a falta de un recuento definitivo, de la cerámica recuperada durante la intervención se corresponde con cerámica realizada a mano. En cerámica a mano, predominan las formas de uso doméstico y de almacenamiento, con una mayoría de piezas sin ningún tipo de motivo decorativo, de carácter eminentemente funcional. El tipo de barro utilizado permite interpretar que se fabricaron en la zona. La forma abierta mejor representada son los cuencos o vasos hemiesféricos, de esta forma tenemos documentada una amplia variedad de terminaciones de labios o bordes: engrosados, biselados de perfil recto, y algún vaso carenado. Entre las formas cerradas, destacan las ollas, con perfiles de tendencia globular, fondo plano y borde vuelto. Los grandes recipientes contenedores aparecen también, son estas piezas de un gran grosor de paredes, perfil en S y bordes acampanados y desarrollados, con superficie poco cuidada. La cerámica a mano presenta por lo general un tratamiento de las superficies que va desde las más groseras a las alisadas o pulidas, que se suelen reservar para las formas abiertas. En cuanto a motivos decorativos aparecen los arquetipos de esta época, con motivos incisos, escobillados y líneas de digitaciones o impresiones. Los motivos decorativos suelen ser motivos geométricos y líneas paralelas La cocción de las piezas a mano es irregular, producida en hornos poco complejos, que no conseguían altas temperaturas, por lo que la cerámica se presenta extremadamente frágil, pues se deshace y desgrana fácilmente, lo que dificulta enormemente el proceso de identificación de las formas recuperadas, así como su conservación. Hemos podido documentar algunos fragmentos pocos abundantes de adobe con superficies lisas que habrá que determinar su correcta funcionalidad. En cuanto a las piezas recuperadas y realizada a torno, se corresponden al abanico habitual de las producciones fenicias occidentales. Destaca una amplia variedad de fragmentos amorfos de cuerpos de vasijas, sin tratamiento, o bizcochadas, pintadas y con restos de engobe rojo. Tenemos representadas formas de almacenamiento, con dos asas de ánforas tipo R-1 o ánfora de saco, con varios fondos, y abundantes fragmentos de galbos y de carenas atribuibles a la misma forma. En el sector C-3 hemos podido recuperar fragmentos de bordes triangulares, rectos y desarrollados, del tipo conocido como Chorreras, que nos permite dar una cronología a partir de la segunda mitad del siglo VIII a. C. Otra forma relacionada con el almacenamiento y que documentamos son los denominados pithoi. De esta forma destaca un fragmento de pared con asa geminada, y varios ejemplares de cuello exvasado y labio apuntado. En vasijas de mesa destacarían los cuencos y los platos, en muchos casos decorados con el característico engobe rojo. Los cuencos presentan perfil simple, y borde engrosado, y los platos son especialmente interesantes por su valor cronológico, ya que el fragmento que es el mejor conservado presenta un labio que no alcanza los 3 cm, esto es típico de estas piezas en momentos avanzados del siglo VIII a.C. De estos momentos arcaicos de la colonización fenicia son a su vez unos pequeños contenedores, de paredes rectas, borde exvasado una sola asa, que pudieron contener ungüentos o aceites, los conocidos como dipper jug. También hemos podido recuperar algunos fragmentos pertenecientes a lucernas con o sin tratamiento de engobe rojo y algún fragmento correspondiente a la zona de mecha con la característica presencia de engobe oscuro. También están presentes ollas, sin tratamiento, típicamente fenicias. Las piezas fenicias no son muy variadas tipológicamente, siendo esta circunstancia habitual en los yacimientos indígenas que están estableciendo relaciones con el mundo colonial oriental. Un buen ejemplo de ello serían el asentamiento de Acinipo, en Ronda, y los yacimientos orientalizantes de Granada, como Moraleda de Zafayona. De un primer análisis preliminar de los fragmentos cerámicos a torno podemos reseñar que los desgrasantes utilizados en las piezas indican que se trata de vasijas confeccionadas en la zona litoral de Málaga, muy posiblemente en el propio asentamiento fenicio arcaico del Cerro del Villar, en las inmediaciones de la Urbanización Guadalmar, donde las últimas investigaciones han documentado la presencia de hornos cerámicos funcionando precisamente en estas fechas de finales del siglo VIII a.C.

5.2.-Restos líticos.
Tenemos constancia del hallazgo de dos laminitas líticas recuperadas del terraplén, sin embargo, durante la excavación los restos líticos han sido casi inexistentes, y consisten en dos restos minúsculos esquirlas, recuperadas durante el proceso de flotación de muestras de tierras, que evidencian el uso y la manufactura humana. No obstante, se está constando la presencia de este tipo de industrias en los yacimientos orientalizantes de Andalucía, pervivencias de épocas prehistóricas pasadas.

5.3.-Restos faunísticos.
Hemos de reseñar el alto grado de fragmentación de los restos óseos recuperados, siendo su tamaño de esquirlas muy pequeñas, sin embargo también es verdad que hemos podido recuperar varios restos de considerable tamaño, siendo quizás lo más significativo los restos de un maxilar inferior, mandíbula, posiblemente de bóvido o Bos Taurus, y algunas piezas dentales sueltas también de bóvido, un colmillo completo sin poder identificar su filiación y restos de un hueso de pelvis o cadera, pero este último en muy mal estado de conservación. El alto grado de fragmentación, de antiguo, podría deberse a la rotura de los huesos para sacar el tuétano, que sería un complemento alimenticio seguramente utilizado. No podemos ser más concretos con otros animales representados, a falta del estudio arqueozoológico definitivo, que se encuentra en realización. Destaca en este grupo por cantidad y por estado de conservación la malacofauna, hemos podido recuperar restos muy numerosos, las especies más representadas porcentualmente son la concha fina o Glycimeris insubrica, Y el corruco o Acanthocardia tuberculata o molusco bivalvo con concha estriada. Tenemos bien representado el “murex” posiblemente de la clase Murex brandaris o más conocida popularmente como cañailla, y algunos fragmentos muy pequeños de mejillón común o Mytilus edulis, hecho lógico pues esta concha al ser más fina es extremadamente frágil. En Caracol terrestre tenemos representado Helix Aspersa o caracol común. Las conchas recuperadas presentan una particularidad muy determinante y es que el Umbo o parte trasera se encuentra muy desgastada o erosionada, lo que revela que fueron recogidas ya muertas, después de llevar tiempo erosionándose en la orilla del mar, y no tuvieron uso alimenticio, lo que puede indicar que se hubiesen usado con carácter ornamental, quizás para la construcción de pavimentos o suelos o pequeños porches, práctica muy habitual en los yacimientos coetáneos indígenas de las tierras malagueñas.

5.4.-Restos de Carbones
Toda la unidad estratigráfica 3 se encuentra llena de fragmentos de carbones de distintos tamaños, hemos procedido a recoger una amplia selección de muestras, para un eventual estudio ulterior de dichos restos.

5.5.-Restos metálicos o metalúrgicos
La verdad sea dicha que no esperábamos encontrar ningún resto metálico en la excavación pues teníamos noticias de que varias personas con detectores de metales habían pasado por la zona, por lo que no nos hacíamos ilusiones al respecto, sin embargo, el resultado de nuestra intervención ha sido tremendamente positivo, pues hemos tenido hallazgos que sin ser muy numerosos si han sido muy importantes, especialmente a nivel científico. La pieza más espectacular sin duda alguna ha sido una pulsera realizada en una aleación de bronce en perfecto estado de conservación, aunque necesita de un tratamiento de limpieza y de consolidación, para asegurar su correcta perduración en el tiempo. Se ha realizado con una varilla de este metal, de sección rectangular, doblada sobre sí misma. Una pieza de similares características se documenta en la reutilización de una cista de la necrópolis dolménica de Fonelas, Granada, con una cronología del Bronce Final, excavada por Ferrer Palma. Hemos localizado dos fragmentitos metálicos también de bronce de sección cilíndrica que podrían corresponderse con los restos de una aguja o punzón. Restos de un objeto metálico de hierro en muy mal estado de conservación y restos de una escoria con contenido de hierro. Este material resulta de gran valor para la investigación, porque permitirá conocer la importancia de la minería y metalurgia de finales de la prehistoria en la provincia de Málaga. Para conocer la naturaleza de la aleación empleada, así como los posibles lugares de abastecimiento de mineral, el Centro Superior de Investigaciones Científicas, CSIC, está trabajando actualmente con estos materiales y con muestras mineras del entorno inmediato del yacimiento.

6.-INTERPRETACION CULTURAL

Tras analizar los tres sondeos y la regularización del terraplén hemos podido reconstruir una estructura tipo fosa ligeramente excavada en el subsuelo, con una forma ovalada u ovoide, que a buen seguro se corresponde con una cabaña o estructura tipo vivienda. Tenemos un tipo de yacimiento que es difícil de localizar en superficie, por su reducido tamaño, en este caso hablamos de unos 6 m. de diámetro, recordemos además que se trata de estructuras muy efímeras, con muros muy frágiles y con techos muy perecederos, por lo que una vez que son abandonados y que la estructura se hunde casi desaparece, quedando una oquedad en el suelo que el propio paso del tiempo se encarga de hacer desaparecer. El material arqueológico nos permite dar una primera cronología para el yacimiento que lo sitúa en torno a momentos avanzados del siglo VIII A.C., en una fase de Edad del Hierro Antiguo I. Hace aproximadamente unos 2700 años desde el presente. Hemos recuperado innumerables muestras orgánicas que nos permitirían realizar dataciones absolutas por el método del carbono 14 (C-14) mucho más exactas, pero de momento se encuentran en fase de estudio por los laboratorios especializados (En estos momentos contamos con una pequeña subvención económica concedida por la Fundación Social y Medioambiental las Canteras de Alhaurín de la Torre, para el muestreo). Este tipo de construcción es muy típica de la época protohistórica, se conocen muchos paralelos, siendo quizás los más cercanos los que recientemente se han excavado bajo el subsuelo de Cártama (García Alfonso, Eduardo, “En la orilla de Tartessos. Indígenas y fenicios en las tierras malagueñas”. Málaga, 2007. Pág. 136) o de la Plaza de San Pablo en la Trinidad de Málaga, (Fernández Rodríguez, L.E. et alii,” Un poblado indígena del siglo VIII a. C. en la Bahía de Málaga. La intervención de urgencia en la plaza de San Pablo”, Los fenicios en Málaga, Málaga 1997, Pág. 215. Fernández Rodríguez, L.E. et alii: Resultados de la intervención efectuada en la plaza de San Pablo, Málaga, Barrio de la Trinidad. Anuario Arqueológico de Andalucía, 1996. Pág. 289-301. Sevilla, 2001.). Como norma general suelen ser cabañas circulares u ovaladas con un diámetro que ronda los 6 m. presentan un ligero hundimiento o fosa donde se asientan, sobre los perfiles se adosan muros de piedra o de adobe a modo de corta vientos, las cubiertas suelen ser realizadas con ramas y estas son revestidas de barro para que sean algo más impermeables, siendo habitual encontrar en las excavaciones fragmentos de adobe con improntas de ramas, en nuestro caso no hemos encontrado ni muros de piedra ni de adobe, ni ninguna evidencia de cubrición. Aunque eso no quiere decir que no existieran, simplemente que no lo hemos podido documentar. Si hemos documentado adobes, pero sin improntas y en escasa proporción. Este yacimiento, esta cabaña, esta estructura orientalizante se correspondería, casi con toda seguridad, con una unidad familiar de época protohistórica, que podríamos denominar población indígena, y muy posiblemente formaría parte de un poblado más amplio, hallazgos de material arqueológico en superficie en los alrededores confirman esta afirmación. Asentamientos como éstos, de tradición prehistórica, son los que establecerían relaciones directas con los colonizadores de la costa que serían los fenicios y luego los púnicos. Este tipo de yacimiento suele presentar una serie de evidencias que nos hablan de su actividad económica, la propia situación del yacimiento nos da muchas pistas al respecto: se encuentra dominando una amplia zona de cultivo, con lo que el componente agropecuario está perfectamente atestiguado, además como antes decíamos se documentan fragmentos cerámicos que se corresponden con fondos y cuerpos de grandes vasijas realizadas a mano, de gran grosor cuya funcionalidad es de almacenamiento, se encuentra justo encima de un nacimiento de agua, que hoy se aprovecha mediante una fuente y alberca. Se encuentra muy cerca de la sierra de Míjas, en cuyo piedemonte descansa, por lo que el pastoreo y la caza son perfectamente corroborables, además el pastoreo o la ganadería la hemos documentado con la mandíbula de bóvido o vaca, especie ya doméstica en esta época. Otro hecho de trascendental importancia es el hallazgo de un fragmento de escoria de hierro, lo que refleja la utilización del espacio para transformación de material metálico en bruto en material manufacturado, además no debemos de olvidar las relativas cercanías del espacio conocido como los Llanos de la Plata, a una distancia de algo más de 4 Km. lugar donde se explota mediante minas, vetas de hierro, de plomo de plata y de cinc, aunque no hay evidencias directas de su aprovechamiento en el yacimiento el dato queda dicho; tampoco hemos de olvidar las minas de hierro de la zona del Cortijo del Almendral, y Sierra Llana, que se encuentra también a una distancia similar y que, pudieron ser aprovechadas en esta época, a ciencia cierta sabemos de su utilización en época islámica. A raíz de la colaboración con el CSIC hemos realizado varios paseos por una zona cercana conocida como Paredón Alto o los Caracolillos donde hemos podido constatar la presencia de mineral con trazas de hierro, localizados directamente en superficie, en gran cantidad y de fácil recolección, por lo que no podemos descartar estos afloramientos como posibles fuentes de abastecimientos, barata y con pocas dificultades para su recogida. Pensamos que la relativa cercanía a las vetas de mineral existente en nuestro municipio pueden ser un factor especialmente determinante para la ubicación del yacimiento en este punto en concreto, con amplio dominio visual de las rutas que se internan hacia el interior de Andalucía a través del Guadalhorce, del mismo modo estaría a una distancia intermedia entre estas materias primas y los grandes consumidores de metal tanto precioso como de uso cotidiano que serían los poblados fenicios de la costa. Que existieron caminos y contactos con el ambiente marítimo y costero es un hecho indiscutible, no debemos de olvidar la gran cantidad de conchas de distintos moluscos recogidas durante la excavación y que nos habla de su frecuente recolección en la playa, la cual se encuentra a algo más de 10 Km., bajando en dirección a Churriana y siguiendo hacia la zona del campo de Golf. Otra actividad económica que ha sido una sorpresa por la cantidad de elementos recuperado, ha sido lo que podríamos llamar “industria textil” Aunque quizás el término de industria no sea el más adecuado, han aparecido más de treinta de fusayolas, estas piezas presentan dos tipos o morfologías las troncocónicas, tipo peonzas, que son las más abundantes y las cilíndricas. La cantidad documentada nos indican la presencia de un telar dentro de la cabaña, al mismo tiempo han aparecido una buena cantidad de fragmentos de ejemplares de murex, que se utilizan para la elaboración de tintes, que aportan el característico color púrpura, muy típico en ambientas fenicios. La presencia de telares dentro de las cabañas protohistóricas es bien conocida en otros asentamientos coetáneos, aunque la extraordinaria presencia de estas pesas de telar en la cabaña de Taralpe nos puede hacer pensar que esta actividad pudo alcanzar en este lugar importantes dimensiones, superando lo exclusivamente doméstico. La significativa presencia de cerámicas a torno que podríamos llamar “foráneas”, refleja intercambios o comercio con otra cultura completamente distinta a esta, que serían las colonias comerciales fenicias asentadas en las zonas costeras de Andalucía, en este caso hablamos, por proximidad, del Cerro del Villar, una de las más importantes de estas, y situada en de la desembocadura del río Guadalhorce y el reciente yacimiento descubierto y excavado en la Rebanadilla, como consecuencia de las obras de ampliación del aeropuerto de Málaga. No queremos terminar este informe sin volver a recalcar la importancia de localizar y excavar este tipo de yacimientos, estas aldeas agrícolas orientalizantes o indígenas, que son coetáneas a los yacimientos fenicios en sus facies más arcaicas, perfectamente representados en la bahía de Málaga gracias a la excavación de sitios paradigmáticos y de referencia como son Guadalhorce, y en un futuro La Rebanadilla, de reciente excavación y con una secuencia importante y amplia. Sin este tipo de yacimientos que hoy damos a conocer posiblemente hubiera sido imposible el asentamiento de las colonias fenicias en occidente, pues son ellos los que sustentan económicamente mediante el intercambio de materias de primera necesidad por bienes de lujo, el asentamiento definitivo de estas aldeas o centro económicos, que muchos de ellos perduraran en el tiempo como es el caso de la propia Malaka, entre otros muchos.

7.- PROBLEMAS DE CONSERVACION.

Medidas correctoras de la afección por la carretera al yacimiento. El yacimiento se encuentra ubicado en un cerro con pendiente, que se ha acentuado por el desmonte y recorte artificial del terraplén de la carretera, y su composición que es arcillosa y tremendamente plástica, sobre el incide negativamente las lluvia produciendo deslizamientos, este hecho fue el que permitió localizar el yacimiento; durante la excavación de C-1 hemos podido localizar una serie de grietas documentadas en los perfiles que son cuanto menos preocupantes, pues reflejan el desgajamiento de grandes bloques de terreno, que se van a seguir deslizando y que a la larga generara la perdida de la cabaña y de su contenido. Este hecho lo hemos podido corroborar, también en el sondeo C-3 donde hemos podido observar grietas que circulan paralelas al terraplén de la carretera en toda la extensión del corte. Las medidas de protección que hemos realizado creemos que solventan momentáneamente esta erosión y deslizamiento lateral, pero somos conscientes de que a la larga el cerro y su parte alta se terminara derrumbando sobre la calzada, por la propia gravedad. Hemos tapado o cubierto C-1 con geotextil y rellenado su interior con tierra, para el terraplén hemos optado por realizar un enmallado mediante rejilla metálica de toda la sección, posteriormente hemos rellenado con tierra, y para rematar la pendiente hemos echado una capa de unos 0.30 m de gravilla del 2. Para reforzar su contorno hemos utilizado el refuerzo con piedras, excavando tres canales de desagüe en el terraplén, que han sido recubiertos también de piedra. C-2 y C-3 han sido recubiertos con geotextil y vuelto a tapar con tierra. Se hace necesaria otra serie de medidas más directas que nos permitan concretar si cabe más la verdadera naturaleza del yacimiento, creemos necesario la realización de una prospección arqueológica intensiva de todo el entorno inmediato, con el fin de poder delimitar un perímetro de protección lo más exhaustivo posible y correcto, máxime teniendo en cuenta que hemos documentado una sola estructura o fondo de cabaña, pero hemos observado el mismo material arqueológico en otros áreas cercanas a la excavación, por lo que con una correcta investigación seguramente podríamos delimitar un poblado, cuando menos basándonos en la dispersión y extensión de material. Creemos también necesario proponer a la Delegación de cultura la inclusión de este yacimiento, más los restos de piletas y zona industrial de la villa de Peralta, localizadas en las inmediaciones del yacimiento en el catálogo de yacimientos arqueológicos de la Junta de Andalucía. Según se desprende de los estudios previos, el área a proteger de este yacimiento debería de englobar una amplia parcela de terreno que encierre toda la zona verde que se encuentra directamente pegada a la carretera hasta una longitud no inferior a 50 m. pues los testimonios examinados así lo requieren. Proponemos un área a proteger para el yacimiento protohistórico que debe como mínimo tener estas referencias Angulo/ Punto 1 X= 358.154.58 Y= 4.058.302.72 Angulo/ Punto 2 X= 358.246.35 Y= 4.058.241.51 Angulo/ Punto 3 X= 358.171.02 Y= 4.058.139.67 Angulo/ Punto 4 X= 358.062 Y= 4.058.161.37 Para el área de piletas y estructuras romanas proponemos una protección que como mínimo ha de tener estos vértices Angulo/ Punto 1 X= 358.239.74 Y= 4.058.446.32 Angulo / Punto 2 X= 358.33623 Y= 4.058.382.82 Angulo / Punto 3 X=358.238.84 Y= 4.058.255.00 Angulo / Punto 4 X= 358.150.28 Y= 4.058.295.27 También se hace necesario la notificación de estos hallazgos al ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, recomendando una protección del tipo 2, es decir la obligación de realizar investigaciones arqueológicas previas a cualquier tipo de remoción de tierras en la nueva área de cautela. Es imprescindible notificar a la Delegación de Obras Públicas, actual propietaria de parte del yacimiento, las medidas de protección y de cautelas en la cuneta y terraplén de la carretera A-404, con el fin de evitar cualquier tipo de destrozo en el yacimiento con motivo de trabajos de mantenimiento comunes de la carretera. Es intención, además, de este equipo técnico de la excavación solicitar una segunda fase de excavación para completar la excavación completa de esta estructura, y así solventar la posible pérdida de información por desplomes del cerro.

8.- APENDICE FOTOGRÁFICO.




 

sábado, 4 de agosto de 2012

Historia de Alhaurín de la Torre: La cabaña protohistórica de Taralpe Alto.

José Antonio Santamaría García.
IX ciclo de Conferencias "Alhaurín y su Historia".
Jueves 11 de noviembre de 2010.
Título: "La cabaña Protohistórica de Taralpe Alto".



Aclaración: 

Este es el guión o chuleta que uno se prepara para hacer una conferencia, está claro que a la hora de la verdad lo dicho en esa conferencia difiere un poco de lo que uno pretende al hacerse el guión, de todas maneras, podría valer a modo de texto.



Preámbulo.

Buenas tardes o más bien buenas noches, es un grato placer inaugurar este ciclo de conferencias en su novena edición sobre la historia de Alhaurín de la Torre. De verdad para mi significa mucho estar invitado por esta Delegación y este ayuntamiento para poder disertar sobre la historia de nuestro pueblo.

Gracias Manuel López por tus gestiones, gracias Marina Bravo por tu predisposición y colaboración para sacar este proyecto adelante y tu presentación, Gracias Luis Bravo por tu entusiasmo, entrega y apoyo; gracias también como no a José Manuel de Molina, pues cuando el proyecto estaba en punto muerto por dificultades técnicas de difícil solución, supiste involucrar de manera totalmente desinteresada al arquitecto Francisco Javier Palomo Ruiz, Carlos Rielves más que un ayudante en la excavación un amigo con un gran ingenio y una mente muy clara… 

Doy también las gracias por venir a los políticos de la corporación, alcalde Joaquín Villanova, y a todos lo que se encuentran en esta sala… Antes de nada y antes de entrar en materia propiamente dicha, os comento que me es tremendamente difícil hablar de excavaciones arqueológicas y de cultura material arqueológica sin utilizar un sin fin de términos técnicos que no suelen ser conocidos por la mayoría de las personas que no están introducidas en el mundo de la investigación de la antigüedad. Puesto que no estamos dentro de unas jornadas científicas sobre arqueología pura y dura sino más bien en unas jornadas a nivel general sobre la historia de nuestro término municipal, voy a intentar suprimir al máximo esa terminología, pero aun así hay términos como protohistoria, orientalizante, fenicio, cata, sondeo, prospección… que necesariamente tenemos que utilizar. 
 

Pido perdón de antemano si en algún momento de mi narración el texto se hace demasiado técnico y/o científico.

El título de esta comunicación “La cabaña protohistórica de Taralpe Alto. Intervención arqueológica de urgencia” se corresponde con los resultados parciales de una excavación arqueológica que se realizó durante el año 2010, en la zona de Taralpe Alta o Peralta.

En este proyecto además han colaborado distintas personas e instituciones, que de una manera u otra han hecho posible que lo que, en un principio, parecía un imposible, sea hoy una realidad con unos resultados espectaculares, vaya desde aquí mi más sincero agradecimiento a todos ellos. 

Me voy a permitir la licencia de salirme un poco de esta excavación y os voy a contar los antecedentes de este hallazgo, que se remontan al año 2002. En ese año se proyecta la construcción de la circunvalación de Alhaurín de la Torre, carretera Comarcal 344 hoy llamada A-404, que se hace para descongestionar de trafico la travesía urbana de Alhaurín.

Se comienzan las obras y los desmontes en su trazado, ante esta circunstancia y al tener noticias de que pasaba por las cercanías de varios emplazamientos arqueológicos, procedimos a hacer una visita al recorrido, más que nada para matar la curiosidad, y de paso para ver la posible afección de estos por los trabajos en la obra. 
 

Hay que decir que esta obra, hasta donde nosotros sabemos, no contó con ningún trabajo previo de prospección arqueológica, que a buen seguro hubiera documentado los enclaves de los que posteriormente hablaremos.

Así tras examinar las inmediaciones de uno de los posibles yacimientos afectados, que en este caso era y es una villa romana, que es conocido como Peralta o Taralpe, realizamos el descubrimiento de varios yacimientos arqueológicos inéditos de distinta importancia y de diversas cronologías. 

Hago un inciso y recuerdo que esta villa fue excavada parcialmente en el 2003, tiene una amplia cronología que va del siglo I al V D.C. y entre sus restos constructivos se documentó un mosaico con motivos geométricos, actualmente todo se encuentra otra vez enterrado.

Los hallazgos arqueológicos se sucedieron por casi todo el recorrido de esta carretera, no sólo en las inmediaciones de la finca Peralta. Así en los alrededores de la Venta el Santo Cristo afectaron a un poblado Calcolítico en fase avanzada con campaniforme, publicado previamente en el XXIII Congreso Nacional de Arqueología, celebrado en la ciudad de Elche en 1995. 
 

En la siguiente rotonda en dirección hacia Alhaurín el Grande apareció material cerámico romano y los restos de una galería, que hoy se encuentra en el terraplén de la rotonda, obstruido por piedras, que pudiera corresponderse con una mina de captación de aguas, posiblemente vinculado al pozo y sistema hidráulico de D. Pedro Rico. En la rotonda del punto limpio se documentaron cerámicas de posible cronología prehistórica, sin poder precisar más, en el ramal secundario que sube hacia las canteras del Pinar se documentó cerámicas claramente romanas, en fin, en casi todo el recorrido se sucedieron los hallazgos. 
 

Volviendo a las inmediaciones de la finca Peralta, la carretera partió por la mitad la finca donde se ubica la villa romana, sin embargo, no parece que afectara a este yacimiento o no nos han quedado evidencias de ello, subiendo en dirección a la Venta Vázquez, subiendo quedaría a la izquierda de la carretera, cortó una pequeña loma realizándose sobre ella movimientos de tierra y rebajes que dejaron un terraplén de algo menos de 2 metros de altura. 

 

En el que pudimos apreciar algunos amorfos de cerámica a mano, algunos fragmentos de cerámica a torno y algunos fragmentos cerámicos vidriados modernos, el material era tan poco significativo que no le dimos mayor importancia por ser poco encuadrable cronológicamente y muy escaso. 


Algo más para arriba, justo al pasar la última rotonda de la circunvalación, donde se une la propia circunvalación y la travesía urbana que viene de Pinos, otra vez a mano izquierda, si vamos en dirección a Alhaurín el Grande, nos llamó la atención la aparición de restos de conchas marinas, examinado más detenidamente este terraplén dejado por los desmontes del terreno, localizamos los restos de un cráneo, que determinamos como humano y relacionado con el varias piedras que identificamos como posible cubrición de una tumba. 

Se procedió a notificar el hallazgo al Ayuntamiento y a Delegación de Obras Públicas de la Junta de Andalucía y a la Delegación de Cultura de La Junta de Andalucía en Málaga. 
 

Tras recabar toda la documentación necesaria conseguimos los permisos de excavación y en junio realizamos una pequeña excavación en la que se intervino sobre la sepultura. 
 

Los resultados de dicha intervención fueron presentados a la delegación de cultura de la Junta, una vez terminada la intervención y solventada la urgencia arqueológica. 
 

Documentamos una sola tumba cuyas características más importantes detallamos a continuación de forma resumida. El nivel de cubierta de la tumba se correspondería con la U.E. 4, nivel muy alterado por las remociones de tierras que arrancaron parcialmente las lajas de cubrición. La tumba propiamente dicha se documentó en la U.E.5, nivel de tierras marrones muy arenosa y ligeramente compactada.


Descripción de la inhumación:

La cubierta de la tumba estuvo formada por un nivel de lajas de piedras más o menos horizontal, con una ligera inclinación Norte-Sur. Reforzadas por cantos de pequeño tamaño que se localizaron en la cabecera y pies de la tumba, debajo de esta cubierta nos encontramos una fosa de 1,70 m por 0.46m de ancho ligeramente ovalada, dentro de la cual se depositó el esqueleto de un individuo de edad adulta, enterrado en decúbito supino, es decir boca arriba, con la cabeza asentada sobre un ligero reborde o escalón. 


La posición de enterramiento es cuando menos forzada, se observa cierto acomodo de los restos a la fosa, documentando un hombro 10 cm. más alto que el otro, y las piernas muestran una ligera flexión. No se ha recuperado ningún tipo de ajuar funerario. 



El individuo enterrado aquí tenía una edad aproximada de 40 años, por el estudio de piezas dentales, y era de sexo masculino; por el tipo de enterramiento cubierto con lajas de piedra, el escalón sobre la que descansa la cabeza, debe de corresponderse con una cronología posterior al siglo II d. C. y una adscripción cronocultural dentro del mundo tardo romano o altomedieval preislámico. 



 
Bien pudiera estar relacionada con el poblamiento de la villa romana de Taralpe o Peralta, de hecho, están muy cerca, no llega a 1 Km. También se procedió a limpiar unas lajas de piedras que se observaban en horizontal, que finalmente se correspondieron con un afloramiento natural. 



La cabaña protohistórica.

Pero lo fundamental de esta comunicación son los restos que pasaron desapercibidos en el 2002, las lluvias que se produjeron en el año 2010 se caracterizaron por la abundancia y a la concentración en un corto periodo de tiempo. 

Esto hecho generó que el terreno se empapase de líquido, y que en muchos casos no fuera capaz de absorber esa cantidad de agua, lo que ha originado innumerables corrimientos y desplazamientos de terreno, Alhaurín de la Torre, cuenta con un importante sustrato geológico de base que se caracteriza por un alto componente arcilloso, margas y arcillas pliocénicas, que son enormemente plásticas y correosas, y con una coloración verde amarillenta.




Este yacimiento se encuentra en un cerro de estas características, y es lo que ha motivado un corrimiento de tierra, que ha generado la aparición de una concentración de material arqueológico que nos permitió conocer algo más la naturaleza del yacimiento, constatamos la aparición en el perfil del derrumbe de restos de un nivel arqueológico claramente identificable por su color grisáceo, y en el que se apreciaban los restos materiales.

Entre el material examinado en este primer momento localizamos material cerámico realizado a mano, material cerámico realizado a torno, restos óseos muy fragmentados, varias fusayolas, varias laminitas líticas… un examen más en profundidad del material nos deparo la presencia de material con restos de engobe rojo, de clara filiación fenicia. 
 
Desde un primer momento nos planteamos la naturaleza del yacimiento como una posible tumba de incineración de esta época protohistórica que hubiera sido descubierta casualmente por las obras.

Procedimos a notificar, una vez más, nuestros hallazgos a todas las administraciones implicadas, Delegación de cultura del ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, y Delegación de Obras Públicas de la Junta que es la propietaria de parte de los terrenos, a esta institución se le solicitó además permiso como propietario para realizar la intervención, conseguidos todos los permisos comenzamos la intervención a mediados de Julio, y desde entonces y hasta finales de ese año se realizaron los trabajos en el yacimiento.


Hay que decir que la intervención la hemos venido compaginando con nuestra actividad laboral, por lo que hemos estado trabajando solo los sábados por la tarde y todo el domingo. El trabajo autorizado en esta intervención en un primer momento consistió en la realización de un sondeo de 2 m. x 1 m. y en la regularización del terraplén donde se apreciaban los restos y el nivel arqueológico y la recogida mediante cribado del material desplazado por la erosión del cerro. 

El sondeo lo denominamos corte uno (C-1) y en el hemos realizado la excavación mediante la sucesión de levantamiento de capas de tierra de varios centímetros respetando los distintos estratos o niveles, numerándolos y consignándolos en su correspondiente documentación en foto y ficha descriptiva.
 

La excavación ha dado varios niveles arqueológicos o estratos, siendo el que nos interesa el que hemos denominado U.E. 3, Unidad Estratigráfica 3. Se caracteriza este nivel por una coloración que es grisácea tirando al negro, con un fuerte componente orgánico, evidencia inequívoca de la utilización humana.



A continuación, os voy a dar unas leves referencias sobre él, material propiamente dicho, que se ha recuperado hasta ahora en la intervención; quiero comentaros que el área intervenida es muy pequeña y que podríamos hablar de menos de 1000 artefactos recuperados en total, lo cual no es poco para el espacio sondeado, pero si quizás para sacar grandes conclusiones al respecto. 

La cultura material que se ha recuperado de la excavación la podemos dividir en varios grupos bien diferenciados: cerámica, restos líticos, restos faunísticos, malacológicos, antracológicos, carbones y metal. 

Los restos cerámicos lo dividimos según su manufactura: A mano y a torno. Más del 80% de la cerámica recuperada durante la intervención se corresponde con cerámica realizada a mano.

Cerámica.

En cerámica a mano, predominan las formas de uso doméstico y de almacenamiento, con una mayoría de piezas sin ningún tipo de motivo decorativo, de carácter eminentemente funcional. El tipo de barro utilizado permite interpretar que se fabricaron en la zona. 
 

La forma abierta mejor representada son los cuencos o vasos hemiesféricos, en esta forma tenemos documentada una amplia variedad de terminaciones de labios o bordes: engrosados, biselados de perfil recto, y algún vaso carenado.

Entre las formas cerradas, destacan las ollas, con perfiles de tendencia globular, fondo plano y borde vuelto. Los grandes recipientes contenedores aparecen también, son estas piezas de un gran grosor de paredes, perfil en S y bordes acampanados y desarrollados, con superficie poco cuidada.

La cerámica a mano presenta por lo general un tratamiento de las superficies que va desde las más groseras a las alisadas o pulidas, que se suelen reservar para las formas abiertas.
 
En cuanto a motivos decorativos aparecen los arquetipos de esta época, con motivos incisos, escobillados y líneas de digitaciones o impresiones. Los motivos decorativos suelen ser motivos geométricos y líneas paralelas. La cocción de las piezas a mano es irregular, producida en hornos poco complejos, que no conseguían altas temperaturas, por lo que la cerámica se presenta extremadamente frágil, pues se deshace y desgrana fácilmente, lo que dificulta enormemente el proceso de identificación de las formas recuperadas, así como su conservación. 
 

En cuanto a las piezas recuperadas y realizada a torno, corresponden al abanico habitual de las producciones fenicias occidentales. Destaca una amplia variedad de fragmentos amorfos de cuerpos de vasijas, sin tratamiento, o bizcochadas, pintadas y con restos de engobe rojo. 




Tenemos representadas formas de almacenamiento, con dos asas de ánforas tipo R-1 o ánfora de saco, varios fondos, y abundantes fragmentos de galbos y de carenas atribuibles a la misma forma. En el sector C-3 hemos podido recuperar fragmentos de bordes triangulares, rectos y desarrollados, del tipo conocido como Chorreras, que nos permite dar una cronología a partir de la segunda mitad del siglo VIII. Otra forma relacionada con el almacenamiento y que documentamos son los denominados pithoi. De esta forma destaca un fragmento de pared con asa geminada, y varios ejemplares de cuello exvasado y labio apuntado. 
 


En vasijas de mesa destacarían los cuencos y los platos, en muchos casos decorados con el característico engobe rojo. Los cuencos presentan perfil simple, y borde engrosado, y los platos son especialmente interesantes por su valor cronológico, ya que el fragmento mejor conservado presenta un labio que no alcanza los 3cm, típico de estas piezas en momentos avanzados del siglo VIII A.C. 
 

De estos momentos arcaicos de la colonización fenicia son a su vez unos pequeños contenedores, de paredes rectas, borde exvasado una sola asa, que pudieron contener ungüentos o aceites, los conocidos como dipper jug.

También hemos podido recuperar algunos fragmentos pertenecientes a lucernas, con algún trozo de la zona de mecha, con o sin tratamiento de engobe rojo, parecen corresponderse a las más antiguas de una sola mecha. También están presentes ollas, sin tratamiento, típicamente fenicias. 
 

Las piezas fenicias no son muy variadas tipológicamente, siendo esta circunstancia habitual en los yacimientos indígenas que están estableciendo relaciones con el mundo colonial oriental. Un buen ejemplo de ello serían el asentamiento de Acinipo, en Ronda, y los yacimientos orientalizantes de Granada, como Moraleda de Zafayona. 
 

Las partículas utilizadas para darle consistencia al barro, llamadas desgrasantes, indican que se trata de vasijas confeccionadas en la zona litoral de Málaga, muy posiblemente en el propio asentamiento fenicio arcaico del Cerro del Villar, donde las últimas investigaciones han documentado la presencia de hornos cerámicos funcionando precisamente en estas fechas de finales del siglo VIII A.C. 
 

Restos óseos y de malacofauna y carbones.

Hemos de reseñar el alto grado de fragmentación de los restos óseos recuperados, siendo su tamaño de esquirlas muy pequeñas, sin embargo también es verdad que hemos podido recuperar varios restos de considerable tamaño, siendo quizás lo más significativo los restos de un maxilar inferior, posiblemente de bóvido o Bos Taurus , y algunas piezas dentales sueltas también de bóvido, un colmillo completo sin poder identificar su filiación y restos de un hueso de pelvis o cadera, pero este último en muy mal estado de conservación. No podemos ser más concretos con otros animales representados, a falta del estudio arqueozológico definitivo. 
 

Destaca en este grupo por cantidad y por estado de conservación la malacofauna, hemos podido recuperar restos muy numerosos, las especies más representadas porcentualmente son la concha fina o Glycimeris insubrica. Y el corruco o Acanthocardia tuberculata o molusco bivalvo con concha estriada. 


Las conchas recuperadas presentan una particularidad muy determinante e importante y es que el Umbo o parte trasera se encuentra muy desgastada o erosionada, lo que revela que fueron recogidas ya muertas, posiblemente de la playa, y no tuvieron uso alimenticio, lo que puede indicar que se hubiesen usado con carácter ornamental, quizás para la construcción de suelos, práctica muy habitual en los yacimientos coetáneos indígenas de las tierras malagueñas. Tenemos bien representado el “murex” posiblemente de la clase Murex brandaris o más conocida popularmente como cañailla, y algunos fragmentos muy pequeños de mejillón común o Mytilus edulis, hecho lógico pues esta concha al ser más fina es extremadamente frágil. 


En Caracol terrestre tenemos representado Helix Aspersa o caracol común. 
 


Restos líticos.

Tenemos constancia del hallazgo de dos laminitas líticas recuperadas del terraplén, sin embargo, durante la excavación los restos líticos han sido casi inexistentes, y consisten en dos restos minúsculos, esquirlas que evidencian el uso y la manufactura humana. No obstante, se está constando la presencia de este tipo de industrias en los yacimientos orientalizantes de Andalucía.

Restos metálicos o metalúrgicos.


La verdad sea dicha que no esperábamos encontrar ningún resto metálico en la excavación pues teníamos noticias de que varias personas con detectores de metales habían pasado por la zona, por lo que no nos hacíamos ilusiones al respecto, sin embargo, el resultado de nuestra intervención ha sido tremendamente positivo, pues hemos tenido hallazgos que sin ser muy numerosos si han sido muy importantes, especialmente a nivel científico.

La pieza más espectacular sin duda alguna ha sido una pulsera realizada en bronce en perfecto estado de conservación, aunque necesita de un tratamiento de limpieza y de consolidación.

Se ha realizado con una varilla de este metal, de sección rectangular, doblada sobre sí misma. Hemos localizado dos fragmentitos metálicos también de bronce de sección cilíndrica que podrían corresponderse con los restos de una aguja o punzón. Restos de un objeto metálico de hierro en muy mal estado de conservación y restos de una escoria con contenido de hierro. Este material resulta de gran valor para la investigación, porque permitirá conocer la importancia de la minería y metalurgia de finales de la prehistoria en la provincia de Málaga.


Para conocer la naturaleza de la aleación empleada, así como los posibles lugares de abastecimiento de mineral, el Centro Superior de Investigaciones Científicas de Madrid CSIC, está trabajando actualmente con ellos.

Para la interpretación de la naturaleza de este estrato, ha sido fundamental la sorpresa que nos ha deparado la limpieza del terraplén, tras iniciar su regularización y perfilado empezó a aparecer lo que a todas luces parece corresponderse con una gran fosa u hoyo, de perfil lenticular, excavado en el subsuelo geológico.


Conforme se avanzó en la regularización de dicho terraplén y perfil constatamos la continuación de dicha fosa, y tras varios días de limpieza pudimos finalmente documentar en sección completa una cubeta ligeramente excavada en el subsuelo con casi 6 m. lineales en el perfil que nos refleja claramente la sección de lo que se podría identificar como un fondo de cabaña. 
 

La sorpresa ha sido mayúscula, pues con la escasa superficie investigada del yacimiento, parecía imposible identificar su naturaleza, que, en principio, y con el material de superficie disponible, se había llegado a pensar que se tratase simplemente de una posible tumba de incineración, con escaso material, pasando a convertirse en lo que podemos interpretar como parte de una importante vivienda o cabaña con su base excavada en la roca. 
 

Este tipo de construcción es muy típica de la época protohistórica, se conocen muchos paralelos, siendo quizás los más cercanos los que recientemente se han excavado bajo el subsuelo de Cártama o de la Plaza de San Pablo en la Trinidad de Málaga, como norma general suelen ser cabañas circulares u ovaladas con un diámetro que ronda los 6 m. presentan un ligero hundimiento o fosa donde se asientan, sobre los perfiles del terraplén se adosan muros de piedra o de adobe a modo de corta vientos, las cubiertas suelen ser realizadas con ramas y estas son revestidas de barro para que sean algo más impermeables, en nuestro caso no hemos encontrados ni muros de piedra ni adobe, ni ninguna evidencia de cubrición ni de esos revestimientos de barro. Aunque eso no quiere decir que no existieran, simplemente que no lo hemos podido documentar. 
 

Ante la espectacularidad y singularidad de los restos arqueológicos, el material es muy rico y muy variado. Hemos consultado con expertos del DAI (Instituto Arqueológico Alemán), y del CEFYP de la Universidad Complutense de Madrid, y se han mostrado muy interesados e impresionados por el hallazgo.
 

De acuerdo con el arqueólogo inspector de la Junta de Andalucía, se llegó a la conclusión de que sería tremendamente interesante intentar localizar en superficie la delimitación real en extensión de la fosa o cubeta de la cabaña, con el fin de determinar qué porcentaje de cabaña queda por excavar y que porcentaje se ha perdido, con tal fin hemos continuado la intervención, realizando la retirada de tierra o capa superficial en los alrededores de C-1, tanto a su izquierda zona que hemos denominado C-2, como a su derecha, zona denominada C-3, esta fase consiste en localizar la cabaña, pero sin realizar la excavación de su contenido. 
 

El material recuperado en C-2 y C-3 no difiere con el ajuar recuperado en C-1, siendo C-3 mucho más prolífico en hallazgos y más significativos culturalmente.

Comento desde aquí que nuestra intención es pedir una segunda campaña de excavación sobre la cabaña y el entorno del terraplén, y de hecho se están barajando colaboraciones con instituciones anteriormente mencionadas especializadas en el mundo fenicio. 


Problemas de conservación a que se enfrentan estos restos arqueológicos. 

El yacimiento se encuentra ubicado en un cerro con pendiente, que se ha acentuado por el desmonte y recorte artificial del terraplén de la carretera, y su composición es arcillosa y tremendamente plástica, sobre el incide negativamente las lluvia produciendo deslizamientos, este hecho fue el que permitió localizar el yacimiento, durante la excavación de C-1 hemos podido localizar una serie de grietas documentadas en los perfiles que son cuanto menos preocupantes, pues reflejan el desgajamiento de grandes bloques de terreno, que se van a seguir deslizando y que a la larga generara la perdida de la cabaña y de su contenido.

Este hecho lo hemos podido corroborar en lo que hemos denominado con zona de limpieza C-3. Donde podemos apreciar dichas grietas.

Las medidas de protección que hemos realizado creemos que solventan momentáneamente esta erosión, pero somos conscientes de que a la larga el cerro y su parte alta se terminara derrumbando sobre la calzada. 

De ahí la importancia y la urgencia de plantear una segunda campaña, antes de que la naturaleza actúe y perdamos este yacimiento y la información que conserva.

Hemos tapado o cubierto C-1 con geotextil y rellenado su interior con tierra, para el terraplén hemos optado por realizar un enmallado mediante rejilla metálica de toda la sección, posteriormente hemos rellenado con tierra, y para rematar la pendiente con gravilla del 2. Para reforzar su contorno hemos utilizado el refuerzo con piedras, excavando tres canales de desagüe en el terraplén, que han sido recubiertos también de piedra. C-2 y C-3 han sido recubiertos con geotextil y vuelto a tapar con tierra.



A MODO DE CONCLUSIÓN:

Tenemos un tipo de yacimiento que es difícil de localizar en superficie, por su reducido tamaño, en este caso hablamos de unos 6 m. de diámetro, recordemos además que se trata de estructuras muy efímeras, con muros muy frágiles y con techos muy perecederos, por lo que una vez que son abandonados y que la estructura se hunde casi desaparece, quedando una oquedad en el suelo que el propio paso del tiempo se encarga de hacer desaparecer. 
 

El material arqueológico nos permite dar una primera cronología para el yacimiento que lo sitúa en torno a momentos avanzados del siglo VIII A.C., en una fase de Edad del Hierro Antiguo I. Hace aproximadamente unos 2700 años desde el presente. Hemos recuperado innumerables muestras orgánicas que nos permitirían realizar dataciones absolutas por el método del carbono 14 (C-14), mucho más exactas, pero de momento no contamos con recursos económicos para poderlas mandar a analizar.

Este yacimiento se correspondería, casi con toda seguridad, con una unidad familiar de época protohistórica, que podríamos denominar población indígena, y muy posiblemente formaría parte de un poblado más amplio. Asentamientos como éstos, de tradición prehistórica, son los que establecerían relaciones directas con los colonizadores de la costa que serían los fenicios y luego los púnicos.

Este tipo de yacimiento suele presentar una serie de evidencias que nos hablan de su actividad económica, la propia situación del yacimiento nos da muchas pistas al respecto: se encuentra dominando una amplia zona de cultivo, con lo que el componente agropecuario está perfectamente atestiguado, además como antes decíamos se documentan fragmentos cerámicos que se corresponden con fondos y cuerpos de grandes vasijas realizadas a mano de gran grosor cuya funcionalidad es de almacenamiento, se encuentra justo encima de un nacimiento de agua, que hoy se aprovecha mediante una fuente y alberca. Se encuentra muy cerca de la sierra de Mijas, en cuyo piedemonte descansa, por lo que el pastoreo y la caza son perfectamente corroborables, además el pastoreo o la ganadería la hemos documentado con la mandíbula de bóvido o vaca, especie ya doméstica en esta época.

Otro hecho de trascendental importancia es el hallazgo de un fragmento de escoria de hierro, lo que refleja la utilización del espacio para transformación de material metálico en bruto en material manufacturado, además no debemos de olvidar las cercanías del espacio conocido como los Llanos de la Plata, a una distancia de 4 Km. Aproximadamente, lugar donde se explota mediante minas, vetas de plomo y de plata, aunque no hay evidencias directas de su aprovechamiento en el yacimiento el dato queda dicho, tampoco hemos de olvidar las minas de hierro de la zona del Cortijo del Almendral, y sierra Llana, que aunque algo más alejadas algo más de 5 Km. En línea recta, pudieron ser aprovechadas en esta época. 
 

Hablamos de lejanía y quizás andemos errados completamente, pues no debemos de olvidar la gran cantidad de conchas de distintos moluscos recogidas durante la excavación y que nos habla de su frecuente recolección en la playa, la cual se encuentra a unos 10 km, bajando en dirección a Churriana y siguiendo hacia la zona del campo de Golf, por lo que la relación de estas comunidades con el ambiente costero debía ser muy frecuentes. 
 

Otra actividad económica que ha sido una sorpresa por la cantidad de elementos recuperado, ha sido lo que podríamos llamar “industria textil”, aunque quizás el término de industria no sea el más adecuado, han aparecido mas de treinta de fusayolas, que nos indican la presencia de un telar, al mismo tiempo han aparecido una buena cantidad de fragmentos de ejemplares de murex o conchas de cañaíllas, que aparte de estar muy buenas, se utilizan para la elaboración de tintes, que aportan el característico color púrpura. 


La presencia de telares dentro de las cabañas protohistóricas es bien conocida en otros asentamientos coetáneos, aunque la extraordinaria presencia de estas pesas de telar en la cabaña de Taralpe nos puede hacer pensar que esta actividad pudo alcanzar en este lugar importantes dimensiones, superando lo exclusivamente doméstico. 

La significativa presencia de cerámicas a torno que podríamos llamar “extranjera” entre comillas y para que nos entendamos: no son realizadas en el propio yacimiento, refleja intercambios o si queréis llamarlo comercio con otra cultura completamente distinta a esta, que serían las colonias comerciales fenicias asentadas en las zonas costeras de Andalucía, en este caso hablamos, por proximidad, del Cerro del Villar, una de las más importantes de estas, y situada en de la desembocadura del río Guadalhorce. 
 

En este yacimiento estamos justo en ese momento en el que el mundo fenicio “contamina” al mundo protohistórico indígena y comienzan a cambiar cosas, Con el tiempo se pasará de cabaña circular u ovalada excavada en el subsuelo a construcciones con muros rectos y ángulos, con suelos como tal, con zócalos, con paredes con alzados…, se desarrollará la tecnología de la explotación de hierro, el torno de alfarero, nuevos cultivos en extensión, como el almendro o la vid… 

Pero eso ya es otra historia…
Y otros yacimientos distintos…
Del que hoy nos ocupa…